
Lleva levantando polémica prácticamente desde que se tuvo conocimiento de su existencia, con muchas voces clamando en contra y otras menos a favor. Nosotros ya lo hemos probado y te comentamos a continuación qué nos han parecido las primeras horas de juego.
Encarnamos el papel de Jimmy Hopkins, un joven quinceañero al que le van a ingresar durante todo un año en la academia Bullworth. Ha sido expulsado de su antiguo colegio, y su madre decide internarlo en tan prestigioso lugar para así librarse de él, y disfrutar una larguísima luna de miel. A partir de aquí comienza la aventura.
Lo primero en que nos fijamos es en el apartado técnico, pues el diseño de los personajes, tanto principales como transeúntes, es muy bueno. Cada alumno tiene sus rasgos muy bien definidos, y rara vez nos encontramos a dos iguales. Las texturas empleadas son realmente buenas, aunque de vez en cuando esto se ve empañado cuando vemos algunos picos poligonales, que a veces son algo exagerados. La academia y sus alrededores estan muy bien diseñados, con buenos detalles y podemos recorrer un gran espacio de terreno tanto dentro como fuera de ella.

La parte negativa de estos gráficos la encontramos en el comportamiento del motor, pues a pesar de que no muestra enormes espacios urbanos (típico de la saga GTA de Rockstar), el framerate no es que vaya fluido precisamente y da la sensación constante de que le cuesta mover todo el escenario. Tampoco es que nos hayamos encontrado algun tipo de ralentización, pero esperábamos algo más de soltura a nivel técnico en este título. De todas maneras nos ha parecido que cumple con lo que se esperaba gráficamente, sin mucho alarde.
Una vez visto el buen apartado gráfico, pasemos a la acción, y nunca mejor dicho. Empezamos manejando a Jimmy a las entradas de la academia. Debemos ir al despacho del director para que nos de el correspondiente recibimiento. Dicho señor nos pondrá los puntos sobre las íes explicandonos las normas del recinto, y enseguida notaremos que al tipo este le faltan algunos tornillos. Después iremos a nuestro cuarto y conoceremos a nuestro primer compañero, quien querrá darnos unos cuantos consejos. Nos explicará cómo funcionan las cosas en Bullworth, y cómo debemos tratar a las diferentes clases de alumnos que allí conviven. Están los pijos, los macarras, los empollones, los musculitos, etc… y cada uno de ellos mantiene su “status” social correspondiente.
A partir de ahí, comienza nuestras andanzas. Tenemos un horario de clases por la mañana y por la tarde. Escucharemos la campana cuando comiencen y deberemos darnos prisa en llegar a tiempo, si queremos. Si no nos apetece dar clase, podemos ausentarnos, eso sí, siempre y cuando no nos pillen los monitores de la academia, que estarán vigilando durante esas horas. Si algún monitor nos ve, nos perseguirá sin descanso y si nos pillan (podemos librarnos de ellos si forcejeamos un poco) iremos derechos al despacho del director para que nos eche la correspondiente bronca.
En las clases se nos examinará de las asignaturas por medio de minijuegos. Por ejemplo, en clase de química, debemos hacer bien la mezcla de ingredientes si queremos aprobar el primer examen. Para hacerlo hemos de pulsar una serie de pulsaciones con el mando según se nos indique (cuadrado, circulo, equis…). Otra muy divertida es la clase de español, donde a modo de “Cifras y Letras” se nos dan unas letras al azar para que formemos la mayor cantidad posible de palabras en castellano. No valen verbos ni plurales. Lógicamente, si lo hacemos bien, pues iremos aprobando, si no, pues catearemos.

Esto de los minijuegos nos ha encantado, pero donde está la verdadera esencia de Canis Canem Edit son en sus misiones. La primera de ellas será ayudar a una alumna a recuperar sus pasteles que un gamberro le ha quitado. Más adelante haremos cosas como usar nuestro tirachinas contra el equipo de fútbol, escoltar a un empollón para que los gamberros no le hagan daño y pueda ir a hacer pís o hacernos amigo de un vagabundo, que si, le buscamos y le entregamos unos cacharros, nos enseñará nuevas técnicas de combate cuerpo a cuerpo.
Eso si, en muchas ocasiones las misiones nos tocará hacerlas en horario de clases, por lo que se puede ir todo al traste si nos pillan los monitores. Pero esto no es todo, pues cuando se acerque la noche, podemos ir a dormir a nuestro cuarto, donde podemos guardar la partida, cambiarnos de ropa y ver el tablón de anuncios que siempre nos dará información muy útil de las cosas que van pasando en el internado.
En todo momento tenemos varios indicadores en pantalla. Por un lado el reloj, al que tendremos que estar siempre atentos para las clases. Y por otro, tenemos un indicador de salud y un “gamberrómetro”, que nos indica el nivel del “pollo” que montemos en su momento. Si este indicador nos sube mucho (sube con suma facilidad), enseguida vendrá un monitor, nos cogerá y nos llevará con el director. Así pues, no hay que ser violentos.

Resumiendo, sus primeras horas de juego nos han parecido muy divertidas. Simplificando un poco, se podría decir que estamos ante el “GTA escolarizado”. El juego nos muestra de forma cómica y exagerada lo duro que es convivir dentro de un colegio internado. Y eso conlleva que tengamos enemigos, conseguir respeto, pero eso sí, siempre actuando de la forma adecuada cuando es necesario. Quitaos el concepto que os puedan haber vendido de juego que promueve la violencia en las aulas. El objetivo del juego no es crear destrozos, pegar a todo el mundo porque sí, ni convertirnos en el enemigo nº 1 del colegio. Todo lo contrario. Tenemos que aprobar los exámenes y hacernos respetar ante los que nos dificulten las cosas. Hay peleas y el personaje principal aprende a luchar, pero lo hace para defenderse ante los ataques. Y repetimos, todo desde un punto de vista con el humor que da a sus juegos los chicos de Rockstar. Os invitamos a que vosotros también lo probéis. Es un gran juego.
Por: Juan Carlos Jiménez.
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