Los capos no comparten con nadie
Aunque Mafia guarda muchas similitudes con GTA, hay que dejar claro que no se trata de Grand Theft Auto 1930 o de cualquier otro título que se nos pudiera ocurrir. La verdad es que es divertido, pero no te hagas demasiadas ilusiones, porque si estás esperando a que sea en un momento u otro tan bueno como uno de los magníficos títulos de Rockstar, te va a decepcionar un poco. No está a la altura de Vice City, la sangrienta matanza de Tommy Vercetti, pero por lo menos lo intenta.
Tu personaje es otro Tommy en este caso: Tommy Angelo, que le cuenta a un poli en 1938 la historia de su vida como delincuente. Mientras tanto, el juego retrocede en el tiempo para que tú mismo puedas recrear la historia, aunque no podrás alterar el cuento mientras él lo relata: o te pasas los niveles o no. Tommy empieza como taxista, y da la casualidad de que está en el sitio adecuado en el momento justo (¿o será justo lo contrario...?) cuando una noche unos matones a sueldo se le meten de repente en el taxi para salvar el pellejo. Y al momento estás conduciendo como un loco por las calles de Lost Heaven, esquivando a la poli y empezando tu propia carrera criminal.
De mayor quiero ser gángster
Si eres veterano en GTA, estarás en tu salsa con Mafia; primero está la ciudad, basada en varias ciudades americanas de los años treinta, que son un hervidero de coches y transeúntes. Como en GTA, no podrás entrar en cualquier edificio que veas, pero hay algunos puntos clave en el mapa que frecuentarás bastante a menudo. Además, pasarás un montón de tiempo viajando desde el punto A hasta el punto B, situados a lo largo y ancho de las islas que comprenden los límites de la ciudad, al son de varias canciones de jazz, lo que ameniza el ambiente. De hecho, al principio pasarás demasiado tiempo viajando, pues tienes que hacer recados para la banda de Salieri para intentar hacer migas con el capo. Lo bueno es que así te conocerás la ciudad al dedillo.
Esto de andar dando vueltas por ahí pone de relieve una de nuestras mayores quejas sobre el juego: el tiempo de carga, problema que surge cada vez que haces un itinerario un poco largo. A diferencia de lo que ocurría en GTA, donde había una pequeña pausa de varios segundos cuando ibas de una isla a la siguiente (mientras disfrutabas de la radio), en Mafia sólo puedes recrearte con la pantalla de carga. Vale, hay fotos que puedes admirar, pero eso acaba cansando al cabo de un rato. El resultado es la sensación de que el juego está como dividido en episodios, e incluso algunos piensan que el conjunto queda un poco deshilvanado. Por suerte, esto queda bien en el argumento de Mafia, que de vez en cuando avanza en el tiempo hasta los 'momentos cumbre' de la carrera de Tommy.
Esos momentos son una mezcla de misiones a pie y en coche que, aunque a menudo son del tipo 'Ve a allí y haz esto', en ocasiones te sorprenden con algo nuevo. Por ejemplo, cuando Tommy tiene que sustituir en el último momento al conductor de un coche de carrera, o cuando intenta escapar por los tejados de la ciudad de los vengativos polis (para terminar en un tiroteo dentro de una iglesia...). Es verdad que al fin y al cabo se trata de conducir y disparar, pero el fantástico argumento y la estupenda producción del juego hacen que poco a poco te olvides de los tediosos tiempos de carga y el hecho de que en realidad no tienes toda la libertad que quisieras para hacer lo que te place, como sucedía en GTA.
En cierto sentido Mafia es un 'primo más cercano' de The Getaway que de GTA, pues rezuma estilo y ambiente, en medio de lluvias de balas que podrían ofender a los reacios a la violencia pixelada. Tanto Tommy como los matones Salieris parecen dotados de vida, gracias a unas escenas cinematográficas increíbles, y la propia historia es tan absorbente que no puedes parar de jugar. Y, hablando de comparaciones con GTA, el argumento es tan bueno como el de Vice City, pero la calidad de la producción (es decir, la pinta que tiene), es mucho, mucho mejor. Toma nota, Rockstar.
Olvídalo
Probablemente los desarrolladores, Illusion Softworks, están ya hartos de las comparaciones con GTA, así que es justo terminar con algún comentario agradable sobre lo que hace de Mafia un juego diferente. Por una parte, a pesar de que Lost Heaven es una ciudad corrupta e infestada por la mafia, los agentes de la policía local hacen un buen trabajo con las infracciones de tráfico. Mete la quinta cuando no debes, sáltate un semáforo en rojo cuando uno de ellos está merodeando o arma algún lío con uno de los coches de época que puedes escoger, y verás como tienes una multa antes de que puedas salir con la típica excusa de 'Seguro que ha habido un error, señor agente'. Y aunque sea una multita de nada, más vale que te vayas acostumbrando a conducir por la ciudad con cuidado.
La sensación general es de lo más agradable: todos esos coches tienen una pinta estupenda, suenan de maravilla y se manejan que da gusto. En los modelos pequeños puedes oír los motores resoplando, mientras que los más grandes y los deportivos sueltan estupendos rugidos. La conducción engancha que no veas, y es una gozada coger las curvas cerradas con un sedán de época. Lo malo es que a veces no tienes mucho donde elegir, porque los habitantes de Lost Heaven tienen la rara costumbre de cerrar el coche con llave, así que Tommy sólo podrá hacerse con los que haya aprendido a forzar (mala suerte, amigo).
Y para rematar la faena, cuando los empujones y forcejeos pasan a mayores hasta el punto de usar bates de béisbol y pistolas, Mafia se las apaña mucho mejor que GTA con las peleas. Es más preciso, implacable, y más estratégico, y eso refleja mejor las luchas brutales y sangrientas de la época que cualquiera de las ensaladas de tiros de GTA, muy divertidas pero poco creíbles.
Y dicho esto, la conclusión es que Mafia no es en realidad el juego que todos esperábamos, es decir, un Grand Theft Auto de la Gran Depresión. Pero tiene mucho que ofrecerte, si eres fan del estilo de historia de The Getaway, y te mantendrá entretenido hasta que Rockstar nos traiga la siguiente entrega de GTA.
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